Reproducción asistida, la filiación de los hijos

María de los Ángeles Calleja
Abogado & Mediador

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Reproducción asistida, la filiación de los hijos

La Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida en su art. 7.1, bajo el título «Filiación de los hijos nacidos con las técnicas de reproducción asistida», reconduce su regulación a «las Leyes civiles, a salvo de las especificaciones establecidas en los tres siguientes artículos» (arts. 8, 9 y 10 LTRHA). La regulación española sobre filiación no sólo se contempla en el Código civil, sino también en otras leyes civiles autonómicas. En concreto, Cataluña y Navarra tienen su propia regulación en materia de determinación de la filiación.


La determinación de la maternidad

El origen del material biológico (gametos o preembriones) es irrelevante para el Derecho, al menos para la determinación de la maternidad: es madre quien pare. El legislador ha optado por la biología del nacimiento y no por la de la concepción.


La determinación de la paternidad

En los matrimonios, ni la mujer progenitora ni el marido, cuando hayan prestado su consentimiento formal, previo y expreso a determinada fecundación con contribución de donante o donantes, podrán impugnar la filiación matrimonial del hijo nacido como consecuencia de tal fecundación.


En el caso de varón soltero, si previamente a la realización de la técnica de reproducción ha firmado en el centro o servicio autorizado el consentimiento a la fecundación con contribución de donante, en el supuesto de falta de reconocimiento, dicho documento servirá como escrito indubitado a efectos de determinar la filiación por la vía del expediente gubernativo (art. 8.2 LTRHA) y, si éste deviene contencioso, a través de una acción de reclamación.


La ley establece también que la revelación de la identidad del donante en los supuestos en que proceda, no implica en ningún caso determinación legal de la filiación.


Reproducción asistida

Casos concretos:

Si la mujer está casada con un hombre, la Ley exige para la práctica de las técnicas de reproducción asistida, el consentimiento de su marido, salvo separación legal o de hecho con constancia fehaciente.


Si la mujer no está casada, la Ley admite que se someta a dichas prácticas sin consentimiento adicional alguno, aunque conviva con un varón. En este caso, el hijo habido por la mujer sólo verá determinada legalmente su maternidad. Si no hay consentimiento del varón no casado en el caso de fecundación heteróloga no se le puede atribuir la paternidad. La única vía de atribuirle dicha paternidad sería mediante la adopción o un reconocimiento de complacencia.


Si la mujer no casada acude con su pareja al centro y el varón soltero presta su consentimiento previamente a la fecundación heteróloga, equivale a la asunción de paternidad, aun cuando no sea biológicamente el progenitor.


Si el donante de los espermatozoides es la pareja de la mujer (fecundación homóloga), el varón tiene que prestar su consentimiento previo a la práctica de la reproducción asistida, que servirá, en caso de que tras el nacimiento no practique el reconocimiento, como escrito indubitado a efectos del expediente ante el Registro civil, quedando además a salvo la acción de reclamación de la filiación, cuyo petitum sí se dirigirá a la prueba de la verdad biológica pues en este caso, el consentimiento y el dato biológico coinciden. La Ley sólo admite el nacimiento de hijos sin padre procedentes de donante anónimo. Quien se identifica ante una clínica de reproducción asistida y consiente en la fecundación de una mujer determinada con su semen no es un donante anónimo, sino un progenitor. Si no hay consentimiento del varón no casado en el caso de fecundación homóloga, el nacimiento no podrá ser considerado como hijo suyo, por falta del elemento volitivo que la ley exige. En este caso, el dato biológico no es suficiente.